Calzado – Recomendaciones

El pie es una herramienta básica en nuestro desarrollo motor y caminar es el resultado de un complejo mecanismo en el que las articulaciones de la cadera, rodilla, tobillo y pie combinan sus acciones para permitir la progresión de nuestro cuerpo

En edades infantiles los pies no son versiones en miniatura de los del adulto, si no que son estructuras delicadas en evolución que requieren vigilancia y cuidados hasta su complejo desarrollo, cuya finalización va más allá de la primera adolescencia.

El calzado elegido en estas edades debe tener las siguientes características:

  • – Calzado ligero y flexible
  • – Zapato cerrado y alto sobre el empeine, cierre uniforme y fácil manejo
  • – Trasera cerrada y ajustada al talón
  • – El material debe permitir la transpiración y ser aislante térmico
  • – Evitar cosidos y refuerzos en zona de flexión y que el interior del calzado no tenga   costuras

En edades adolescentes, las recomendaciones van más encaminadas a tratar los problemas dermatológicos propios de esta edad, Por tanto a continuación se desarrollan unas medidas preventivas destinadas a disminuir los riesgos de padecer una Micosis:

  1. Evitar hiperhidrosis utilizando antitranspirantes locales
  2. Higiene Correcta de los pies y secado interdigital
  3. Utilizar tejidos naturales en medias o calcetín
  4. Utilizar polvos antifúngicos en pie y calzado
  5. Tirar zapatos viejos y cambiar periódicamente de calzado, no abusando del deportivo
  6. Utilizar zapatillas de baño en lugares públicos

Todas estas medidas deberán ser recomendadas con mayor insistencia a  pacientes de riesgo como son los pacientes diabéticos, vasculopáticos, deportistas y en general a pacientes susceptibles de sufrir problemas podológicos.

 

En lo que respecta al calzado en adultos, debemos mencionar que el uso de un buen calzado no siempre es sinónimo de tener un pie sano.

Sin embargo cuando el calzado presenta unas caracteristicas determinadas los problemas de los pies y/o aparato locomotor puede solucionarse o al menos mejorarse.

Características necesarias en un buen calzado:

  • – Horma recta
  • – Material en piel
  • – Contrafuerte rígido
  • – Puntera alta y ancha
  • – Sujeción en empeine (Velcro, cordón, cremallera..)
  • – Tacón no más de 4 cm

Si bien es verdad, que cuando el paciente necesite llevar plantillas la elección del calzado varía en ciertos aspectos. Sólo hay que saber que los zapatos deben tener una horma con capacidad extra que permita el alojamiento del dispositivo sin que ello limite la comodidad del pie.

Lo mismo con respecto al calzado geriátrico.

El objetivo principal es que ofrezca al paciente el agarre suficiente al suelo para evitar caídas, que la amortiguación de impactos sea mayor y que el zapato se adapte a la forma del pie y a la limitación de los movimientos a esas edades.

Por último invitar a todos los pacientes a realizar revisiones periódicas de sus pies, tanto en el campo de la  QUIROPODIA como en el campo de la BIOMECÁNICA.

Así como solicitar siempre ayuda a personal especializado.

 

Fuente: Instituto Internacional de Cirugía Ortópedica del Pie